Estos días desayunamos fuera, es una gozada. Al levantarnos pronto puedo ver como el día coloca sus piezas dejándolas caer desde arriba como en un tetris, solo que a esa hora puedo permitirme moverlas un poco a mi antojo y acomodarlas. Lo hago de forma instintiva, mientras el aire de la mañana juega con mi flequillo y doy sorbitos al café. Es un momento sencillo, reconfortante.
Muy
muy
muy
mío.

¿Un poco de música? —>♬
Ha llegado el tiempo de ser de fuera.
Me gustaMe gusta
Uff! Como me gustan estos desayunos, y parar y sentirse a una misma es un regalo. Lo deberíamos hacer más a menudo, aunque yo he aprendido mucho. Ahora digo que me he vuelto lenta, pero creo que es algo muy voluntario, porqué cuando estoy bien en un sitio me demoro mucho, paro el tiempo para saborear ese momento y no quererse ir nunca.
Petonets guapa!!! 🙂
Me gustaLe gusta a 1 persona
Por aquí el verano ya se va despidiendo, ha sido largo, pero se agradecen los días con tanta luz y el mayor tiempo para poder compartir momentos y vivencias con los amigos. Sigo entrando poco, pero espero no perder el contacto.
Un abrazote y feliz otoño
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me acabo de dar cuenta de que es la mermelada que yo tomo, aunque la mía lleva el añadido de ¨Diet¨
Me gustaLe gusta a 1 persona
Como me gustan tus desayunos, y mucho mas si es fuera, en eses paraíso donde vives. Uso esa misma marca de mermelada, me gusta mucho la Diet, y me chifla la de naranja amarga, no falta en casa.
Me gustaMe gusta